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“Viaje a la luz”, Córdoba vista con otros ojos

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Imagen del "bosque petrificado" al que se refiere Corominas en su visita a la Mezquita de Córdoba

Las experiencias de un discapacitado visual que realiza un viaje a Córdoba durante cuatro días con su mujer es el tema que Alfonso Corominas nos relata en su libro Viaje a la luz (Alhena media).

Según Corominas el sentido de la vista es el más intelectual a la vez que invasivo; las imágenes se buscan con los ojos, pero los demás sentidos vienen a ti. Al autor de Viaje a la luz le han impresionado de Córdoba, sobre todo, sus olores y sus sonidos.

Le ha causado especial atención los olores del cuero de los souvenirs y de los propios turistas durante la mañana en la Judería; los olores cambian durante todo el día en esta zona, según el autor, que descubrió en esta zona tan especial de Córdoba el olor del vino de la solera que empapa las maderas de las tabernas.

Corominas preparó su propio viaje a Córdoba, que se prolongaría posteriormente a Granada, a través de una guía turística y le transfirió al personaje de su obra las impresiones, en sus sentidos, de la capital cordobesa.

Como experiencia especial en cuanto a sonido, Corominas recuerda el especial sonido del taconeo de la mujer cordobesa cuando camina por el empedrado de las callejas de Córdoba, experiencia desasosegante, según él para un varón sano que no es obsceno.

Corominas disfruto del tacto de las columnas de la Mezquita como si fuesen árboles de un bosque petrificado. Subió a la escultura de Maimonides para tener la experiencia singular de tocarle la cara y trató de hacer lo mismo con el monumento de Averroes; aquí un pequeño accidente acabó con el autor golpeado por el libro de piedra que porta la escultura del insigne cordobés.

Corominas es invidente desde que tenía veinte años por herencia genética; se licenció por Matemáticas en la Universidad Complutense y tiene un destacado trabajo en el Área de Informática de Cajamadrid.

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